sábado, 16 de abril de 2016

Pedanía II

       Y como Eugène ha logrado entusiasmarme en alguna forma perversa -me temo que no muy científica-, acepté la posibilidad que me planteaba, sin discutir. A costa de algunas páginas de mi novela.

Aquella pedanía de Aranjuez, punto que parece indicar su misteriosa pista, es de construcción relativamente reciente en todo caso, y muy reciente considerando las pretendidas indicaciones del mensaje que presuntamente contiene.
No es óbice ello, sin embargo, si consideramos una cadena que se desplaza a lo largo del tiempo -en paralelo con el tiempo-, ¡y vuelta a empezar!...¡Qué imaginación desbordante la suya!
-Todo ello suponiendo que no se trate de un mensaje apócrifo –trataba de explicarme.
Yo me dejaba convencer, íntimamente avergonzado por ello.
(...)
Nos dirigimos a la bodega en su coche, para encontrar que se halla actualmente en funcionamiento comercial.
Sobre su forma de conducir, me reservo la opinión, por el momento.
El Cortijo está a unos cinco o seis Kilómetros de Aranjuez, por carretera descuidada, a unos diez minutos en automóvil. Cinco minutos en el caso de Eugène...(dije que no iba a opinar).
La bodega formaba un todo con la iglesia y las casas bajas de la pedanía, habitada en su mayoría por colonos llegados en diferentes oleadas.
Se trata -como el casco viejo que la cubre en toda su extensión-, de una construcción neoclásica situada en una de las pedanías de Aranjuez, repoblada ex-profeso por la monarquía para atender las necesidades de la cocina de la corte mediante sus huertas regadas por el río y sus azudes o acequias, sus ganaderías autóctonas y exóticas y los aborígenes cultivos de secano en la meseta, como la sandía y el melón, traídos de Levante, probablemente.
Y por supuesto, sus viñas ancestrales, con especies escogidas y reconocidas.
La bodega, como dije, había sido recientemente re abierta como tal, habiendo permanecido olvidada durante cien años, siendo tan sólo utilizada esporádicamente para el cultivo del champiñón, como acertadamente supuse.
Es de obra sólida, bien diseñada y planificada para su uso, y sirve de base a todas las construcciones originales de la pedanía, teniendo comunicación con alguna de las casas, alguna abertura exterior que sirve de respiradero, y dos entradas importantes, una de ellas principal, porticada, a pie del suelo, aprovechando el desnivel entre las tierras bajas de la ribera y las más elevadas donde se asienta la pedanía.
Esta entrada, a la derecha de la iglesia y por debajo de ella, según se viene de Aranjuez, es de factura cuidada, de estilo barroco, y suficientemente grande para permitir a la vez el paso de dos carruajes de caballos de los de la época de su construcción.
La bodega se podía visitar: Era una táctica comercial acertada.
Efectivamente, existía la galería cegada.
No estaba realmente oculta. Simplemente no se imaginaba a dónde pudiera llevar. Nadie la recordaba ni figuraba en los planos, que se habían elaborado recientemente. Si no se sabía que estaba allí, o se buscaba, no había señales que la indicaran.
Aparentaba otro muro de ladrillos más de los que interrumpían la galería abovedada.
Enladrillada, si se prestaba atención, en época más reciente que el resto de las paredes.

No hay comentarios: