sábado, 2 de abril de 2016

Aranjuez. Mariblanca.

Lo más importante es la Venus
-¿Por qué? Es una referencia tan evidente...

-Quizá por eso -por obvio- me había pasado desapercibida ¡La he visto tantas veces! Además, ha sufrido muchos cambios y variaciones de posición.

-Eso no hubiera debido tener importancia, según tu teoría.
-Lo olvidé. En cualquier caso, en este punto yo no te he podido servir de referencia, porque es algo que yo ya había descartado.
-¿Y eso qué significa?
-Podría ser algún tipo de inspiración, o alguna cualidad que no habíamos detectado en ti. Al fin y al cabo, tú eres escritor... Pero no lo creo.
-¡Gracias por la confianza!
-No es eso. Ten en cuenta que hay otras formas de insuflar ese tipo de información...
-¿A qué te refieres?
-Podría ser inducida por el enemigo.
-¡No sé qué me da más miedo, lo del enemigo o lo tuyo!...
-No bromees. Esto es serio.
-Bien –¡Bien lo sabíamos! La especulación parecía animarla, así que no comenté lo que me pasó por la mente. Dejé que siguiera.
-La cuestión es analizar la imagen, desmenuzarla para tratar de descifrar su significado. Hay detalles muy sugerentes.
-Mi impresión más persistente –quise colaborar- es la actitud de la figura, y el gesto con la mano, que me evoca un saludo, o una autorización...
-... Y produce un resultado, un efecto. No querría equivocarme, pero sugiere una  Puerta. Tengo que consultar urgentemente con el doctor, y no voy a utilizar un teléfono para hacerlo. Me voy a Madrid.
-¿Te espero a cenar? –dije sin esperanza: El retorno de su idée fixe (me inclino por la locura perniciosa) era evidente.
-No sé –meditó un instante-. No esperes –decidió por fin, sin querer mirarme a los ojos-.
Y Eugène se fue.
Me dejó algo preocupado, por su estado anímico, pero enseguida lo olvidé, porque para mí, en mi propia situación, me resultaba una carga excesiva.

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