sábado, 5 de marzo de 2016

Incantación

Es asombrosa, la Alquimia


1. (Del lat. incantatio, -onis. ) f. ant. Acción y efecto de encantar a personas, animales o cosas con un poder preternatural.
El uso de la magia proviene de la más remota antigüedad.
La idea es actuar de forma indirecta o remota para modificar una realidad tangible.
Las formas varían entre el pensamiento puro, el contacto físico, o el contacto a través de un intermediario, objeto o persona.
En general se considera que sólo personas especiales, bien por nacimiento, bien por entrenamiento o iniciación, son capaces de realizar una magia eficaz.
Sin embargo, existe también la magia al alcance de todos, mediante fórmulas o acciones públicamente conocidas, a las que se supone una eficacia en la que interviene la fe, fundamentalmente.
(…)
Desencanto. Cuando la incantación se rompe.
(...)
Es asombrosa, la Alquimia. El maestro está de acuerdo en que el color es el adecuado. Que la fusión se está produciendo, cada día. Y yo empiezo a ver las cosas con más claridad, me parece ver los movimientos de los átomos, sus combinaciones, sus querencias…
Nada que mire me parece muerto, inactivo. Hasta las piedras más inertes tienen vida.
El agua es maravillosa. Me agrada. Me fundo en su materia, me penetra, me atraviesa… me produce placer.
El mercurio, sin embargo, me sigue dando miedo.
El maestro dice que aún no estoy preparada. Que hay más etapas por delante.
La Obra evoluciona satisfactoriamente. Y el maestro está contento conmigo. Dice que mi progresión es especialmente rápida y limpia. No sé si lo dice por animarme, o realmente lo cree.
A mí me parece lentísimo; pero sin duda avanzo.
(…)
El autobús avanza lento.
Es hora punta. Y quedan unas cuantas paradas.
Me gustaría vivir más cerca del centro. Pero no me lo puedo plantear.
Antes no pensaba que eso fuera importante.
¿Y esta tarde?
No hay ningún mensaje de Celia, todavía…
Puedo dejar el autobús por aquí. Y pasear, y reflexionar.
¿Qué le voy a decir a Juan?
Esta parada vale. No me suena el conductor, que se preguntaría por qué no espero a la penúltima parada, como habitualmente.
Tampoco es esta mi hora. Esto va todavía lleno.
Al cuerno. Hoy me ahorraré la comida. Y Juan, que me busque.
Malgasté mi escaso presupuesto en una libreta de tapas azules que me atrajo desde un escaparate. Estaba entre otras, dentro de una cesta, con un precio de oferta marcado.
Me lo podía permitir. Me serviría para anotar mis impresiones, si recordaba hacerlo.
No pensaba en un diario -nunca me atrajo esa idea-, sino en una especie de libro de trabajo para aclarar mis ideas, como hacía con los apuntes de química.
Sin embargo, lo guarde sin romper el plástico que lo cubría.



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