domingo, 23 de septiembre de 2012

No hay inocencia en la cocina


No hay inocencia en la cocina.
Nunca la hubo.

A su calor reciente permanecen esos sabios mensajes.

Desde el puchero, vacío, se llamó a la rebelión.

Y cerca de su lumbre, acogidos, soñadores de llamas quebractales, previenen las mareas.

De los mares con sal,de los mares de yerbas.

El hogar, ahora más necesario.

Lo que no tiene nombre, y en la tierra se escucha.

("Son gritos en el cielo, y en la tierra son arte,
porque vivimos a golpes").

http://www.youtube.com/watch?v=bKnEaCweikg

Nuestras recetas no pueden ser sin pecado un adorno.

4 comentarios:

Luis García Romero dijo...

Este poema, con aromas a puchero, a humilde trabajo, a lucha eterna, me ha gustado, Juan. Un abrazo, amigo

John Sereira elturiferario dijo...

Me alegra que te guste. En privado, te contaré de dónde procede la inspiración... ;)

Hulna dijo...

Hmmm ¿un momento íntimo, tal vez?
En cualquier caso... una bella inspiración.
Me sentí frente a un cuadro costumbrista.
Gustóme, my friend.

;) Besillo.

John Sereira elturiferario dijo...

Lo doméstico siempre tiene algo de sensual, Luis. Gracias por comentar.