domingo, 26 de agosto de 2012

Justicia, ideas


Demuestren los leguleyos que no es estafa el atropello de las necesidades elementales, denunciando a quien estafa a la sociedad, con la dureza que marca nuestra ley.

Acosen, denuncien y detengan a los delincuentes, que es su labor, como sanar al enfermo.
Incauten su bienes ganados con engaños.

(...)

El contrato social es para todos, o para nadie.

La Justicia es elemental, no la controlan personas ni mercados.

Si es necesario renegociar, el mejor negocio es aquel en que todos ganan.

"La violencia es el último recurso... del incompetente" (I. Asimov)

(Pero que no nos atropellen con nuestros propios impuestos)

Si la ley no es eficaz, que se aplique la Justicia.

Añado que comenté un dato equivocado.
Fue Marat quien murió asesinado en la bañera, y a ese cuadro me refería.
El cuadro:


Dantón creo que fue ajusticiado, aunque quizá también me equivoque...



7 comentarios:

Luis García dijo...

Lo más difícil, Juan, no es que haya justicia sino que haya justos, ellos debieran ser los que gobiernen.

John Sereira elturiferario dijo...

Sospecho, Luis, que eso que dices sería como la leyenda de la camisa del hombre feliz.

Seguramente la conoces, pero resumo:

A un rey enfermo le recetaron los doctores como cura ponerse la camisa de un hombre feliz.
Así que mandó a buscarlo por todo el reino.

Lo encontraron.
Sólo que resultó que el hombre feliz no tenía camisa..

Puede que si buscamos hombres justos, para el gobierno, estén ellos poco interesados en gobernar.

Hay que buscar en cualquier caso.
Un saludo, amigo :)

Luis García dijo...

No la conocía, Juan, gracias. Debieran ser los justos... debieran es tan relativo...
Más saludos

John Sereira elturiferario dijo...

Se me viene a la memoria Robespierre, el revolucionario que llamaban el "perfecto", el "justo".
Murió guillotinado por la revolución francesa.
Sospecho que tampoco era muy simpático jajaja
Dantón, murió asesinado en la bañera. Otro justo revolucionario, algo más voluble.
Si no me engaña la novela donde cuenta ese hecho, como razón literaria para contar otras cosas (El ocho) Fue una monja la asesina.
Pero el tipo también se iba haciendo desagradable a la propia revolución.
hay un cuadro de David, el pintor de la libertad y la revolución, que pinta su muerte...
(...)
me quedo con tu reflexión, Luis. Es relativo todo.
Lo que no implica que debamos ser expectadores, sino más bien participantes en lo que sea menester :)
Sin garantía de estar en posesión de la verdad.
con la certeza de hacer lo que debemos :)
Un saludo Luis. Gracias por comentar.

John Sereira elturiferario dijo...

Reeditado, con la muerte de Marat...

Hulna dijo...

¡Ah, mi querido amigo..! ¡qué lejos está la ley de la justicia!
Algún día -tal vez- nos despertemos de este mal sueño...

Besos... absolutamente indignados...

John Sereira elturiferario dijo...

Gracias por pasar a comentar, Hulna.
Tan lejos está la justicia de la ley, que suelen no parecerse.

De la misma indignación, besos.