domingo, 16 de septiembre de 2007

Ginger


En ocasiones, el pudor se disfraza de descaro; es una defensa, bastante inútil, pero al menos discrimina un poco. Aunque confunda.


(...)

... sin duda detectó en mí aquella luz especial que se enciende en los ojos de los hombres cuando arden en deseos; no tuve tiempo de avergonzarme: evitó mi mirada con un beso.

(...)

Debería replantearme la confusión entre realidad y ficción, porque mis personajes han ido aprendiendo a asaltarme, a cambiarme el guión, mientras ella me arrastra en un entusiamo que ya no recordaba.

Mañana.

1 comentario:

Isoba dijo...
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