domingo, 8 de julio de 2007

Alfombra persa


...del diario de Eugène...

Cuando compres una alfombra persa, para verificar que es auténtica, islámica, es preciso, en primera instancia, asegurarse de que no contiene ningún dibujo figurativo, porque el Islam lo prohíbe.


Pero la prueba de fuego es verificar que el perfecto dibujo geométrico contiene alguna imperfección, una mínima irregularidad, para cumplir el precepto de que sólo Ala hace las cosas perfectas, y el hombre no debe compararse con Dios, ni de intento.

(…)

Juan tiene defectos adorables.

Insiste en comportarse como un hombre, cuando su cerebro funciona como el de una mujer.

Es un híbrido delicado y duro a la vez.

Cuando se logra desatar sus instintos primarios, se convierte en una máquina de guerra: en la aventura, y en el amor…

A pesar de mi calculada frialdad, obligatoria, para la que estoy entrenada, todo mi cuerpo, mi ser y mi mente se abandonan al éxtasis que, en oleadas, su primaria y rítmica embestida me provoca.

Es superior a mí; y la exaltación que sucede a los largos orgasmos, me dura demasiado…

Me resisto a abandonar su calor animal, su fiebre y su sudor, su piel y su pecho, el contacto directo con su epidermis, abrazada a él en apretadísimo lazo.

Tardo demasiado en recuperar el control.

Ya significa demasiado para mí.

Debo intentar mantener algo de distancia, forzar la parada, porque si no, me veo prendada, abrazada a él de contínuo, en la cama, fuera de ella, en el pub, por la calle…

Me duele que sea necesaria la manipulación, en cualquier caso.

Sé que es inofensiva, pero no sé si restaría a sus emociones hacia mí el hecho de que desapareciera.

Al fin y al cabo, son trucos de mujeres, vulgares, nada especial hay en eso.

Y me siento correspondida.

Sólo que no puedo dejar de pensar en el futuro, aunque el sentido común me dice que no lo haga.

He decidido, de todas maneras, intentar una explicación racional, unos cuantos datos que al menos le den una idea vaga de por dónde y con quien se está moviendo.

Eso puede influir en su carácter, en su forma de verme; pero hay que pensar en un posible final trágico, al menos en el aspecto emocional.

De todas maneras, lo más probable es que piense que estoy loca (¿lo estoy?), y que mis desvaríos colaboran a sus desarrollos literarios: de esto si estoy convencida…

1 comentario:

Anónimo dijo...

Aparecen rasgos muy interesantes de los dos personajes, de Eugene, y de Juan a través de las palabras de ella.

Magda