martes, 26 de junio de 2007

Tuve un sueño


No lo anoté, pero lo recuerdo con claridad, como secuencias ordenadas y vívidas, inconfundibles, aunque absurdas.


Lo anoto ahora, aunque sé que al tratar de darle coherencia, falsearé algo.

Será difícil encontrar coherencia, sin embargo.

Lo que recuerdo como principio: Bajo el agua, el mar, a gran profundidad.

El agua no es azul, ni verde, sino de un tono rojizo apagado.

Nado acompañada de sirenas; dos.

Sé que son sirenas, pero sin imagen, sin descripción que pueda aportar; no hay rastro en mi mente de su forma, pero sé que lo son.

Distingo diferentes caracteres personales en ellas.

Me hablaban en un lenguaje que yo entendía, pero que ya no recuerdo. Me estaban contando una historia, una serie de sucesos que yo debía conocer.

Sus formas translúcidas me inspiran confianza y simpatía.

Al dar por terminado el relato, me guían y acompañan hacia las profundidades abisales, donde un vórtice anaranjado, en continuo giro absorbente, tras su despedida, me arrastra hasta depositarme sobre mi cama, donde lógicamente desperté.

Tenían nombres, que no recuerdo, pero que de alguna forma me resultaban conocidos.

Al despertar, tuve la convicción de que lo que me explicaron era importante, aunque no recuerde el más mínimo detalle.

Puedo anotarlo como un sueño absurdo más.

Tenía el tubo agarrado sobre mis pechos. Mientras lo tuve, la sensación fue de realidad.

Al devolverlo a la mesilla, al salir a la calle hacia la universidad, el sueño va derivando en fantasía para estudio de un psicólogo.

3 comentarios:

maría magdalena gabetta dijo...

Es un muy buen cuento. Es un placer leer buenas letras. Besos. Magda

Sarah dijo...

Un analista junguiano diría que es un sueño de conexión con tu ánima (esa parte femenina que se encuentra en los hombres, al igual que el animus es la parte masculina en el interior de las mujeres). El agua (emociones) es roja lo que indica que éstas son sexuales. El sueño parece indicarte ¡Cuídado con las sirenas...! o lo que es lo mismo, las atracciones sexuales. Ya lo vemos en el mito de Ulises. Bueno, a lo mejor me he atrevido demasiado en mi comentario, si es así, disculpa.
Un consejo. Recordar y trabajar los sueños es descifrar los mensajes que nos envía en inconsciente y suponen un regalo. Enhorabuena.

John Sereira dijo...

Un análisis corto y preciso, Sarah.

Supongo que en parte es intencionado (era mi intención tratar de "forzar" esa parte femenina, por motivos literarios) y otra subconsciente, fuera de control.
En absoluto te has atrevido demasiado: Te lo agradezco.
(La verdad es que sueño despierto, no recuerdo mis sueños normalmente, lo que según Freud no es un buen síntoma...)

No pasé de Freud, sé que Jung lo mejora...

Y se agradece el comentario, aunque no sea literario; me ayuda mucho.

Saludos, Juan.